CárnicosCOVID-19

Los brotes de coronavirus ponen en alerta al sector

Los recientes brotes de coronavirus en campañas agrícolas y mataderos han puesto de manifiesto la necesidad de extremar las precauciones en actividades en las que, desde el inicio de la crisis, se han estipulado normas y medidas de protección.

Mientras la desescalada avanza en España, las restricciones a la movilidad se van relajando en numerosos sectores, incluido el primario, aunque se mantienen las reglas de distanciamiento y de higiene, así como el uso de mascarillas y geles, entre otras.

Dichas medidas no han evitado que en las últimas semanas se hayan detectado contagios entre trabajadores de varias empresas cárnicas, lo que ha llevado a retrasar el paso de fase en la provincia de Lleida.

Casos en mataderos

El secretario de UGT del sector de Alimentación, Bebidas y Tabaco, Sebastián Serena, detalla que han interpuesto algunas denuncias contra pequeñas industrias cárnicas de varias comunidades autónomas porque “no cumplían las medidas de seguridad”.

Salvo esos casos puntuales, destaca que “no ha hecho falta” demandar a grandes empresas de la industria alimentaria, las cuales han trabajado sin descanso estos meses y actuado “con mucha rigurosidad”, aplicando protocolos consensuados con los sindicatos.

En países como Alemania o Estados Unidos, se han sucedido los focos de coronavirus en plantas de procesamiento de carne, poniendo en evidencia las condiciones de hacinamiento y precariedad laboral de extranjeros.

Desde la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (Fecic), su secretario general, Josep Collado, indica que los brotes de coronavirus en mataderos en España son casos “anecdóticos” porque, por ejemplo, en Cataluña “hay decenas de miles de trabajadores”.

Cree que esos casos detectados “forman parten del riesgo porcentual” que puede quedar asociado a cualquier actividad laboral o personal que requiere, además, cierta movilidad para ir al puesto de trabajo.

Collado defiende las medidas desarrolladas por los mataderos, como la colocación de mamparas, toma de temperaturas, distancia o reducción del nivel de producción.

En unas instalaciones de esas características, “pueden trabajar centenares de personas que vienen de sitios diversos” y, “en el fondo, es un riesgo social a pesar de las medidas estrictas adoptadas”.

Campañas en el campo

También en Lleida, los sindicatos han elevado la voz de alarma porque muchos de quienes llegaron buscando trabajo para la campaña agrícola han acabado durmiendo en la calle, ante lo cual el consistorio ha puesto en marcha un dispositivo de acogida e incluso el futbolista Keita Baldé ha alquilado un inmueble para darles alojamiento.

En la cercana localidad de Fraga (Huesca), fuentes del Ayuntamiento han explicado que han habilitado un pabellón para aislar a los casos detectados entre temporeros de la recogida de la fruta que compartían vivienda con otros compañeros.

Brotes de coronavirusEn Murcia, la localidad de Totana fue la única de la región que no avanzó de fase la semana pasada, después de que 45 personas fueran aisladas por haber estado en contacto con varios jornaleros que dieron positivo por coronavirus en un rebrote.

El representante del sector del campo de CCOO Industria, José Fuentes describe el caso de Totana como un ejemplo de “dejadez empresarial” porque los “propios” temporeros afectados “decían que los primeros días no se guardaban las distancias de seguridad” en el bus que los transportaba.

Asegura que han denunciado a empresas del sector agrícola que no cumplen medidas de protección ante la covid-19, como la dispensación de geles o el uso de toallas individuales.

Aunque reconoce que “no es una mayoría” el empresariado que hace esto, sí cree que hay que poner el foco en los casos existentes para atajar esas prácticas, peligrosas para la salud, y evitar rebrotes de coronavirus en el campo porque, si se da uno en plena recogida de frutas, pueden arruinar campañas en las que está en juego “la riqueza de muchas zonas” agrarias del país.

La Asociación de Productores-Exportadores de Frutas y Hortalizas de la Región de Murcia (Proexport) ha elaborado un protocolo, abierto al público y revisado por la Inspección de Trabajo, que recoge las medidas de higiene de los empleados, la prevención en los lugares de trabajo, el refuerzo de la limpieza de las instalaciones y la actuación ante la detección de síntomas.

El director de Proexport, Fernando Gómez, considera que, según aumente la libertad de movimiento de la ciudadanía, será más difícil saber dónde se producen exactamente los contagios.

Apunta que, al haber permanecido operativas desde el inicio de la pandemia, las empresas agroalimentarias han tenido que buscar por sí solas material de protección y tomar medidas de distanciamiento.

En este tiempo, recalca, han hecho frente a limitaciones como las impuestas en el transporte de los trabajadores a las fincas, que se han ido flexibilizando, y contratado más autobuses.

“Entonces no se miró el gasto. Comprendimos la gravedad del asunto y pasamos de la trazabilidad del producto a la del trabajador, para saber con quién interactuaba, dónde podía moverse y qué asiento ocupaba de forma constante para evitar contagios y, en caso de producirse, poder acotarlos cuanto antes y que no toda la empresa se viera afectada”, sostiene.

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