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Los nuevos retos en la renovación del sector agroalimentario

Después de que la crisis sanitaria reforzase su importancia para la economía española, la industria agroalimentaria afronta desafíos clave para renovarse y seguir siendo competitiva.

Sector estratégico para la economía nacional, las cifras que mueve la industria agroalimentaria reflejan su peso en España: aporta un valor añadido bruto superior a los 100.000 millones de euros, representa casi el 11% del PIB y da empleo directo e indirecto a más de 2,7 millones de personas. Además, gran parte de la producción -alrededor de 50.000 millones de euros- se destina a la exportación, hasta el punto de que el sector agroalimentario español es el cuarto en la Unión Europea, solo por detrás de Francia, Alemania e Italia.

El encuentro digital Foro agroalimentario Santander, que organizó EXPANSIÓN con la colaboración de Banco Santander, abordó los principales desafíos que debe superar este sector en un marco cada vez más exigente y competitivo que, junto a la evolución de las nuevas tecnologías, obliga al sector a reinventarse.

«Los últimos meses han puesto de manifiesto la importancia del sector agroalimentario como pilar esencial de la economía española y madrileña», declaró Alberto Delgado, director territorial de Banco Santander en Madrid. Desde el comienzo de la pandemia, destacó que el «compromiso» de la entidad y la «agilidad» en la financiación ha hecho posible que muchos agricultores y ganaderos continúen con su actividad. Delgado subrayó que el sector es uno de los más relevantes para la economía nacional por «su capacidad productiva, su contribución a la seguridad alimentaria gracias al suministro de alimentos saludables y de calidad y su capacidad de generar empleo»

En la misma línea, Fernando Miranda, secretario general de Agricultura y Alimentación, comentó que «es un sector estratégico, un motor de creación de riqueza y el segundo mayor exportador de nuestra economía, sólo por detrás de los bienes de equipo». Miranda enumeró los retos de transformación que el sector debe afrontar para mantener su competitividad:

  • Cambio climático y medioambiente. El secretario general de Agricultura y Alimentación incidió en el cambio de percepción que ha experimentado la sociedad respecto a los temas medioambientales. «La sostenibilidad es imprescindible si queremos seguir siendo competitivos, máxime cuando somos un país netamente exportador», dijo.
  • Nuevas demandas de la sociedad. Aunque la población mundial aumenta, la tendencia en Europa es diferente. «Pertenecemos a un mercado único muy maduro con una población envejecida, que se preocupa por aspectos relacionados por la salud, el bienestar y por cómo se producen los alimentos», apuntó Miranda. Por ello, cobran cada vez más peso cuestiones como la huella de carbono, o el comercio de proximidad.
  • La tecnología. El sector agroalimentario incorpora la innovación de manera creciente, desde la agricultura de precisión hasta la sensorización y la robotización. La tecnología juega un papel fundamental para transformar la imagen tradicional que se tiene del sector. Asimismo, la biotecnología proporciona ventajas a España, un país que podría verse especialmente afectado por el cambio climático. Por ejemplo, ofrece la posibilidad de desarrollar variedades vegetales adaptadas a esas nuevas condiciones y a periodos prolongados de sequía, entre otros factores.
  • La asignatura pendiente del valor. A pesar de su dimensión, el sistema agroalimentario español sigue teniendo un déficit respecto a otros países vecinos: el valor tanto de los productos como de la cadena alimentaria en su conjunto. Fernando Miranda consideró que «competimos bien en eficiencia y en los mercados, pero ahora debemos obtener más valor con nuestros productos, y para eso hace falta marca, imagen y promoción de nuestros productos».
  • El relevo generacional y el papel de la mujer. El envejecimiento, que afecta a la población general en España, impacta sobre el ámbito agroalimentario en mayor medida. El secretario general de Agricultura y Alimentación señaló que «hay que explicar a los jóvenes que es una actividad moderna y conseguir que la Política Agraria Común (PAC) sea atractiva para ellos, rompiendo las barreras de entrada». Del mismo modo, añadió que el protagonismo de la mujer también debe crecer en el sector.
  • Lecturas de la crisis. La cadena alimentaria española se mantuvo firme durante los peores momentos de la crisis sanitaria. La experiencia debe servir para extraer un aprendizaje. «Debemos estar preparados para nuevas situaciones y evitar que desemboquen en una crisis alimentaria. Para ello debemos saber cuáles son nuestras cadenas críticas de suministro, qué existencias tenemos de productos esenciales y quizá debamos hablar de reservas críticas a nivel comunitario», planteó Miranda. Aunque a España le conviene que se mantenga un sistema de comercio abierto, una de las cuestiones que se ha puesto en entredicho a raíz de la crisis es la conveniencia de mantener cadenas logísticas muy largas.
  • El turismo. España es el segundo país más visitado del mundo y el turismo también tiene mucho peso en el sector agroalimentario, con alrededor del 35% del consumo. Aunque ha aumentado el consumo en los hogares, este incremento no compensa la pérdida del consumo fuera del hogar del turismo.
  • El comercio internacional. Factores como las tensiones geopolíticas y el Brexit empujan en la dirección contraria al multilateralismo, una tendencia que no beneficia a España. Además, otro tema es la exportación de los estándares agroalimentarios europeos para impedir que desde otros países se empleen técnicas de producción prohibidas en la UE. «Queremos que se aplique a competidores de terceros países no sólo ese principio de reciprocidad, sino que los países que quieran exportar al mercado comunitario adopten nuestros estándares de producción y obligaciones medioambientales».

En síntesis, «se va a potenciar la plantación ecológica, sostenible, que vaya hacia la eficiencia energética y hacia la reducción de la huella de carbono», aseveró Lorena Ruiz Ponce, directora de negocio agroalimentario de Santander España. Ruiz Ponce explicó que Banco Santander ha financiado al sector agroalimentario con más de 6.300 millones de euros hasta ahora en 2020, una cifra que supera los 5.200 millones destinados en todo 2019. De esa cantidad, más de 3.200 millones de euros corresponden a préstamos con avales ICO y el resto a financiación del banco concedida mediante sus propios créditos a pymes y autónomos.

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Expansión
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